skip to main |
skip to sidebar
Este collar lo hice pensando en agradar a una persona que no tuvo que hacer ningún esfuerzo para que la quisiéramos. Cuando lo he terminado me parece que en mi afán de agradarla no he captado la realidad y me resulta un poco complejo para alguien que es más claro y sencillo. Aún así, el resultado me gusta, me parece un bonito juego de colores para llevar en el cuello.
Unas magnolias que se van desprendiendo de sus pétalos y así emprenden un vuelo por el cielo sin nubes. ¿Terminaran convirtiéndose en mariposas?
Una flor en la noche realza su color con la luz de la luna.
Luna llena que llena que ilumina lo que habitualmente no veríamos.
El broche termina siendo una ventana por la que se nos muestra una brizna de lo que hay fuera.
A veces me pasan estas cosas, paso del color a la sobriedad de los grises.
Se trata de un paisaje que se puede ver tras los tallos de bambú. Recuerdos de oriente para llevar cerca del corazón
He hecho estos pendientes como si hubiera cortado una flor y hubiese puesto algunos trozos sobre un fondo de atardecer.
Montados en plata para que no den alergia.
Un cuerno que ha salido de un trabajo inspirado en un degradado de color.
Para la solapa de un abrigo
Con trocitos de nácar he hecho un pequeño mosaico en homenaje a Gaudí que cada vez me gusta mas su obra. Es un broche "modernista"